domingo, 21 de marzo de 2010

“Las Artes Oscuras” en los libros antiguos españoles (y II)


Siguiendo la exposición de los títulos extraños que la bibliografía española nos ha regalado, hay ciertas obras que engloban aquella parte de la historia natural, que hoy en día los denominaríamos fallos genéticos, pero que en estos siglos quedaba englobada, según ya señalaba Cicerón en su obra “De divinatione”, dentro de los sucesos contra natura, y que formaban parte de “monstra, prodigio, ostenta o portenta”, sucesos que en definitiva ponían de manifiesto el poder divino.


Libros de prodigios, catálogos de portentos, historias de la monstruosidad, cronologías de hechos extraordinarios. Toda esta considerable labor editorial de textos publicados, sobre todo en Europa, a lo largo de los siglos XVI y XVII dedicados al estudio del monstruo desde la perspectiva de la adivinación, nos ofrecían auténticos catálogos de hechos portentosos de la naturaleza que igualmente formaban taumatografías que describían lo maravilloso y lo insólito.

La más grande recopilación europea de estos hechos, con una cuidada edición la encontramos en la obra de Ulisse Aldrovandi (1522 – 1602) Monstruorum historia: “Ulyssis Aldrovandi ... Monstrorum historia, cum paralipomenis historiae omnium animalium [Texto impreso] / Bartholomaeus Ambrosinus, ... volumen composuit Marcus Antonius Beruia in lucem edidit ... ; cum indice copiosissimo “ Bononiae : typis Nicolai Tebaldini, 1642 [8], 748, [28]; 160 [6] p. : il.; Fol. Igualmente son dignas de mención en este terreno las obras del jesuita alemán Gaspar Schott “Physica Curiosa”, el cirujano francés Ambroise Paré “Opera Ambrosii Paraei” entre otras.


Pero en el ambito español también encontramos ejemplos de obras centradas en esta temática.

“Curiosa, y oculta filosofía: Primera, y segunda parte de las maravillas de la naturaleza, examinadas en varias cuestiones naturales…” Alcalá : en la Imprenta de María Fernandez: acosta de Juan Antonio Bonet…, 1649. Obra del jesuita español Juan Eusebio de Nieremberg (1595-1658) que junto a Hernando Castrillo y los europeos Kircher y Schott forma parte del grupo de jesuitas interesados en descubrir cual era el funcionamiento de la naturaleza, eso sí, siempre desde presupuestos cristianos.


Un ejemplo americano lo encontramos en Perú, en la obra del médico de origen aragonés establecido en Lima desde niño José Rivilla Bonet y Puedo, que llegó a ser cirujano personal del virrey conde de la Monclava. “Desvios de la naturaleza o Tratado de el origen de los monstros: a que va añadido un compendio de curaciones chyrurgicas en monstruosos accidentes…” En Lima : en la Imprenta Real por Joseph de Contreras y Alvarado …., 1695

Y posiblemente el libro más disparatado que han visto las imprentas españolas “El Ente dilucidado. Discurso único novísimo que muestra ay en naturaleza Animales irracionales invisibles y quales sean.” Madrid Emprenta Real 1676. 4º 8h + 486 págs. + 10 h. Escrito por Antonio Fuentelapeña. La rareza de esta la reflejo Salvá en su catálogo y el mismo Palau hace referencia ha este comentario. En Palau 95362, dice lo siguiente: “Libro extravagante que hace exclamar a Salvá: -Parece imposible el que un padre capuchino sea el autor de esta obra llena de los absurdos más monstruosos, de las vulgaridades más necias, y hasta de las indecencias más soeces; y lo que causa mayor sorpresa es que el volumen vaya encabezado con las aprobaciones de dos o tres reverendísimos, y con la licencia del ordinario.- Al darse cuenta los padres de la orden del autor, de los enormes disparates que contenía el libro en cuestión, inutilizaron los ejemplares que caían en sus manos, o arrancaban los frontispicios grabados, en donde consta el nombre del autor. Por lo demás, tiene valor comercial por tratarse del primer libro español que trata de la Aviación o arte de volar.”


Encontramos otros repertorios de historia natural que hacen eco de las maravillosas propiedades de hierbas, piedras y animales. Ya hice referencia en “Mis Libros Antiguos” a la “Theurgia general y específica” de Bernardino Roxo que es un autentico lapidario que se hace eco de las fabulosas propiedades de las gemas.

En relación con el Nuevo Mundo, que es fuente casi inagotable de descubrimientos biológicos y geológicos, hay que hacer referncia a la obra de Nicolás Monardes, “Primera y segunda y tercera partes de la Historia medicinal, de las cosa que se traen de nuestras IndiasOccidentales, que sirven en medicina;L Tratado de la piedra Bezaar y de la hierba escuerçonera ; Diálogo de las grandezas del hierro y de sus virtudes medicinales ;Tratado de la nieve y del beuer frío” Sevilla : en casa de Alonso Escriuano, 1575. En esta obra encontramos la primera referencia a la bella flor traida del virreinato del Perú, la passiflora caerulea, conocida como pasionaria. Sonoro nombre otorgado por sus descubridores que creyeron ver en ella recogidos los símbolos de Cristo.


Quiero hacer referencia a una obra de nuestros vecinos lusos, que de la misma manera, no estuvieron al margen de esta corriente editorial. Isidoro de Barreira, religioso de la Sagrada Orden de Cristo, dedicó un voluminoso tratado a establecer una correlación entre significación religiosa y estructura vegetal. Así consideraba al árbol como símbolo de la vida humana; la flor como esperanza; los frutos, obras; las ramas, deseos; las hojas, palabras y las raíces secretos.

La obra es “Tractado das significaçoens das plantas, flores e fructos que se referee na Sagrada Escriptura : tiradas de diuinas, et humanas letras, con suas breues consideraçoens” Em Lisboa : por Pedro Craesbeeck, 1622.


Por último, están aquellos libros que pretenden luchar directamente contra el mal. La sociedad de la Edad Moderna creía firmemente en la capacidad del diablo para tener conocimiento de todas las cosas corporales y sus propiedades, así como su uso y capacidad de sometimiento. Su comprensión de los saberes de la época era superior a la de todos los sabios del mundo. Por lo cual esa inteligencia superior, esa fuerza diabólica, era utilizada por él y sus secuaces para dominar y atraer al ser humano bajo su manto maléfico. De ahí la importancia de saber reconocer al demonio y sus manifestaciones, saber diferenciar las cualidades benéficas o maléficas de las tormentas, tempestades, enfermedades, plagas o inundaciones. Por ende la importancia primordial del peor de los ataques demoníacos, la anulación de la voluntad humana; la posesión. Los sacerdotes tenían las armas necesarias para luchar contra el diablo. Entre los siglos XIV y XVII se abrió la veda, y se dio lugar a la gran caza de Satanás. Todo esto tuvo su reflejo en los libros y sirvan estos títulos como pequeño ejemplo de ello.

La obra del canónigo de la iglesia de Jesús Nazareno de Montearagón, en Aranda de Moncayo, Gaspar Navarro, “Tribunal de superstición ladina, explorador del saber, astucia y poder del demonio : en que se condena lo que puede correr por bueno en Hechizos, Agüeros, Ensalmos, Vanos saludadores, Maleficios, Conjuros, Arte notoria, Caualista, y Paulina, y semejantes acciones vulgares.” En Huesca, por Pedro Blusón…1631”


“Practica de conjurar : en que se contienen exorcismos y conjuros contra los malos espíritus…”Madrid, 1721. Obra del trinitario Luis de la Concepción. Vio la primera edición en 1682 en Alcalá donde enseñaba Teología. Fue testigo de primera mano de la epidemia de endemoniados habida en el Pirineo aragonés en la década de 1630.


Pedro Ciruelo, licenciado de Salamanca, profesor de matemáticas en París, catedrático de Tomismo en Alcalá de henares y canónigo magistral de Salamanca, escribió la “Reprobación de las supercherías y hechicerías” que tuvo infinidad de ediciones, la primera en Salamanca por Pedro de Castro en 1538..


El autor del manual de exorcismos más difundido en castellano fue Benito Remigio Noydens perteneciente a la orden de clérigos regulares menores, procedente de Amberes. Publicó la “Práctica de exorcistas y ministros de la Iglesia : en que con mucha erudición y singular claridad, se trata de la instrucción de los exorcismos….” Que vio la primera edición en 1660.


Termino haciendo mención de la obra “Disquisitionum magicarum libri sex” que aunque no conoció ninguna edición española fue obra del jesuita de origen español Martín del Río (1551-1608) nacido en Amberes, y estudió en numerosas instituciones, recibiendo el grado de Doctor en Derecho de Salamanca en 1574.. Después de un período de servicio político, se convirtió en un jesuita en 1580.. Enseñó teología durante varios años en Lovaina, Maguncia, y Douai, todos los centros intelectuales de la Reforma católica.. Murió en Lovaina. La primera edición de las disquisiciones mágicas apareció en 1599 y conoció más de veinte ediciones. Fue el tratado de demonología más popular y de mayor autoridad de todo el siglo XVII, la más completa enciclopedia de magia de cuantas se publicaron en la Edad Moderna.

8 comentarios:

Galderich dijo...

Dos apuntes que nos ofreces que son todo un resumen de un tipo de libros muy apreciado antiguamente... y en la actualidad.
Gracias!

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Lamberto.

¡Libros que quitan el sueño!

Una muestra admirable de la riqueza temática de las prensas hispanas.

Saludos.

lamberto palmart dijo...

Galderich y Marco Fabrizio, gracias por vuestros comentarios.

Saludos.

Diego Mallén dijo...

¡Qué interesante artículo sobre un tipo de libros tan perseguidos, buscados y codiciados!

A mí me fascina en especial El ente dilucidado por el delirio literario y filosófico que embargaba a su autor y que tan bien sabe retratar Salvá en el catálogo.

Me tengo que contentar con un folleto que contiene la respuesta de Andrés Dávila al autor del Ente, impresa en Valencia en 1678, año siguiente de la publicación del delirante Ente.

¡Enhorabuena por la línea del Blog!

¿Volviste por la Feria?

¡Saludos bibliófilos!

lamberto palmart dijo...

Gracias Diego por tu comentario, en efecto El ente dilucidado es posiblemente el mayor caos mental editado en el XVII, y un así, tuvo la capacidad visionaria de ver al hombre volar.
Algún día me gustaria hecharle un vistazo a la respuesta de Andrés Dávila.
Pasé algún día más, casi de soslayo; adquirí algun título de ocasión que me pareció interesante. Pero nada realmente importante.
Ahora es tiempo de Semana Santa. También soy cofrade en Rubielos y hay que cumplir en las procesiones.

Saludos bibliófilos.

Fernando García dijo...

Como obtengo esos libros en PDF

lamberto palmart dijo...

La forma más sencilla es a través de Google books. Lo buscas por titulo o autor y cuando lo tengas en el visor, tienes una pestaña en la parte superior derecha que indica PDF. Ahí lo tienes. Evidentemente este sistema sólo es válido para libros antiguos.

Anónimo dijo...

Usarlos los libros que para eso son para ayudar a quien los necesita